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Cada cabeza es un mundo




Quien no ha escuchado esta frase al no comprender la reacción o el comportamiento de alguien ante determinada situación en la que consideramos tener mejores soluciones u opciones de respuesta más asertivas.


La primera presuposición de la PNL nos habla de cómo en la intención de lograr comunicaciones productivas entre las personas es necesario que comprendamos que cada ser humano posee un mapa mental único y personal que es necesario respeta.


Este mapa viene a ser una representación individual de las experiencias vividas por el individuo. Este mapa responde a millones de conexiones sinápticas que se han llevado a cabo entre las neuronas de cada individuo a lo largo de la vida.


Cada red neurológica va dando forma y estructura no solo a nuestro cerebro sino también a nuestro mapa mental, a esta representación de lo que hay ahí afuera.


En los últimos años estudios a través neuroimagen han logrado comprobar lo que hoy se conoce como neurodiversidad, comprobando que, si bien anatómicamente los cerebros de los seres humanos son iguales, las conexiones neurológicas y la funcionalidad de estas redes son diferentes para cada individuo. Lo cual explica por qué cada uno de nosotros responde ante las situaciones de forma diferente.


Toda experiencia vivida es codificada en nuestro cerebro y los estímulos sensoriales que la componen son clasificados en jerarquías y asociados a las respuestas que han sido útiles para mantenernos con vida. Es por esto que cada vez que nuestro cerebro percibe un estímulo igual o similar al que ya está clasificado y codificado la respuesta conductual se realizará de forma automática.


Es aquí donde comprendemos la base para otra de las presuposiciones de la PNL, la cual nos dice que las personas respondemos a nuestro mapa de mundo y no a la realidad.


Toda información que entra a través de nuestros sentidos es transformada en una señal eléctrica que llega al cerebro, específicamente al tálamo, donde se realiza una evaluación rápida de la experiencia y haciendo un análisis rápido para determinar si esos estímulos están o no asociados a alguna respuesta, de ser así se enviará la señal para producir la respuesta. De lo contrario esa información pasará a nuestra corteza prefrontal donde podemos analizar, planear y por tanto elegir la respuesta que mejor consideremos en ese momento determinado.


El asunto está en que entra más veces se produzca una respuesta más se fortalece la red neurológica que la produce y por tanto se hace más frecuente e intensa. Es la habilidad que tienen nuestras neuronas para unirse unas con otras, para modificar las redes y sus funciones, la que permite que constantemente se esté transformando nuestro cerebro.

Es esta habilidad llamada neuroplasticidad, la responsable de nuestro aprendizaje y la misma que nos da la opción de crear nuevas conexiones sinápticas entre nuestras neuronas para producir nuevos comportamientos o reacciones ante situaciones repetitivas y es también gracias a esta habilidad que podemos lograr debilitar las respuestas que nos son poco útiles o que impactan nuestra vida limitándonos en diferentes áreas.


Conocer el mundo que tenemos en nuestra cabeza nos abre a la oportunidad de elegir. El propósito máximo de la PNL es brindar a cada persona que se da la oportunidad de experimentarla la posibilidad de aumentar sus opciones y su integridad, y por lo tanto vivir de forma más asertiva.

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